Relaciones sanas desde nuestro bienestar

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¿Qué es lo que nos separa a los seres humanos? ¿Son las personas? O… ¿Las creencias, condicionamientos o juicios?

¿Qué es lo que nos lleva a tener conflictos con los demás?

La mayoría del tiempo que nos enfrentamos a diferentes conflictos con otras personas, pensamos que estamos en una “guerra” declarada con ellas, pero no nos detenemos a pensar que en realidad son sus acciones frente a una realidad subjetiva las que nos hacen enojar y sentir emociones que muchas veces no alcanzamos a comprender en el instante que se presenta la confrontación.

Cuando empezamos a asimilar y comprender que no son las personas – en su esencia – las que influyen en nuestros estados emocionales, si no ciertas acciones en particular que realizan frente a determinada realidad,  y nos damos cuenta que cada persona es un mundo diferente y tiene sus propias percepciones de ver e interpretar la realidad en que vive, nos comenzamos a hacer conscientes de que el respeto es entender y aceptar a los demás con sus propias realidades y su funcionamiento psicológico, y así empezamos a crear agentes de cambio positivos que nos permiten conectar con el otro desde el amor,  el respeto y el entendimiento.

Pero ¿Por qué estamos en constante reacción la mayoría del tiempo ante los demás? Muchas veces pensamos que lo que creemos y tenemos en nuestra mente es una verdad absoluta, pero cuando nos damos cuenta que nuestra realidad no es única y no es la única forma de vivir la vida, y que como seres humanos nos diferenciamos a partir de las experiencias, percepciones y maneras de comprender e interpretar el mundo que nos rodea, nuestros pensamientos y sensaciones, comenzamos a conectar con el otro dejando a un lado nuestros juicios y opiniones tratando de alcanzar así el bienestar propio, reflejando cambios positivos en la construcción de  relaciones basadas desde el respeto y amor.

También podemos decir que la mayoría de veces nos enfocamos en lanzar juicios y en opinar de los demás sobre lo que puede ser correcto e incorrecto o en lo que deberían hacer, invirtiendo mucho tiempo en el otro, dejando a un lado la búsqueda de nuestra felicidad , bienestar y nuestro crecimiento personal, pero cuando logramos conectarnos con nuestro ser se comienza a desvanecer ese deseo de querer que las cosas respondan a nuestra realidad.

Como reflexión final, si queremos tener relaciones desde el bienestar y comenzar a desarrollar nuestra inteligencia emocional debemos preguntarnos ¿Desde dónde nos estamos relacionando con las personas? ¿Nos relacionamos desde el bienestar? O ¿Nos estamos relacionando desde nuestros juicios, opiniones y expectativas?  A partir de estas preguntas comenzaremos a reinventarnos con la construcción de nuestro propio bienestar y conocimiento interior, y así finalmente lograremos conectar con el otro.

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